La ley de la memoria
El búnker de la Memoria PDF Imprimir E-mail
Nuestra Memoria - La ley de la memoria
Escrito por Gabriela Wiener   
Sábado, 01 de Septiembre de 2018 02:49

En mayo de este año, el excomandante general del ejército y hoy congresista de la República del Perú, Edwin Donayre, apareció en las instalaciones del museo de la memoria de ese país, llamado “Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social” (LUM), disfrazado con un gorro, una peluca y gafas de sol para no ser reconocido. Con un desprecio feroz por los colectivos vulnerables, se hizo pasar por una víctima de torturas a manos de las Fuerzas Armadas de Colombia, a consecuencia de las cuales había quedado sordomudo y solicitó una visita guiada.

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Las cien mil víctimas de Franco rescatadas por la base de datos todoslosnombres.org PDF Imprimir E-mail
Nuestra Memoria - La ley de la memoria
Escrito por Juan Miguel Baquero   
Lunes, 27 de Agosto de 2018 04:28

¿A quién buscas? Con este pregunta abre todoslosnombres.org. Y sigue. ‘Primer apellido. Segundo apellido. Nombre’, piden las pestañas del buscador en la página web de una base de datos que ya supera las 95.000 identidades de víctimas de Franco en Andalucía, Extremadura y el norte de África.

Las identidades registradas corresponden a 5.145 mujeres y 89.875 hombres. Por ahora. Porque el listado sigue creciendo con cada aportación de familiares y colaboradores. Nombres rescatados del anonimato de una fosa común o de las cunetas del olvido donde aparecen represaliados, presos, sometidos a Consejos de Guerra y a expedientes de depuración profesional, exiliados, esclavos del franquismo o expoliados por los vencedores.

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Una Ley de Memoria para la ruptura democrática PDF Imprimir E-mail
Nuestra Memoria - La ley de la memoria
Escrito por Luis Naranjo   
Domingo, 26 de Agosto de 2018 00:00

La Ley de Memoria de 2007 plantea responder a los derechos de las víctimas del franquismo evitando al mismo tiempo tocar los fundamentos del pacto de silencio de la Transición que precisamente está en el origen del desistimiento y la renuncia del régimen del 78 a ejercer el deber público de Memoria, sin el que ninguna sociedad que haya sufrido violaciones masivas de los derechos humanos puede llamarse democrática. Atrapada en esta irresoluble contradicción la Ley establece un modelo de memoria basado en el mantenimiento del soporte legal de la impunidad –Ley de Amnistía y tribunales militares- y en la inhibición de los poderes del Estado para ejercer directamente las actuaciones de reparación, por lo que se renuncia a la elaboración de un censo oficial de víctimas, se delega en las asociaciones memorialistas mediante un sistema de subvenciones la posibilidad de exhumar sin tutela judicial ni intervención de la fiscalía y no se contempla el derecho a la verdad. Se construye así una memoria despolitizada, privatizada, que alude solo al dolor y a los sentimientos de familiares y víctimas, olvidando las ideas y los actos por las que fueron asesinadas así como la identidad y responsabilidad de los verdugos.

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La derecha española ya enseña la patita PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Ramón Sola   
Jueves, 23 de Agosto de 2018 04:57

0823_eg_franco1 No avala exhumar a Franco y apela al TC

PP y C’s trataban de ponerse de perfil ante el plan para exhumar los restos de Franco, pero han encontrado en la fórmula elegida (el decreto ley) la excusa para no avalarlo. El PP anuncia incluso recurso al TC.

Los globo-sonda que había ido lanzando el Gobierno del PSOE sobre la exhumación de los restos de Francisco Franco habían sido respondidos hasta ahora desde los dos grandes partidos de la derecha española aparentando indiferencia. Pablo Casado (PP) se escudó que no veía preciso gastar presupuesto en eso y Albert Rivera (C’s) puso por delante que no pensaban oponerse. Pero el momento de retratarse ha llegado, y a medida que se acerca la aprobación del decreto ley por el Consejo de Ministros, prevista mañana, tanto una como otra fuerza revelan su auténtica faz. Ayer coincidieron, casi en el mismo minuto en sendas entrevistas radiofónicas, en avanzar que no aprobarán la exhumación.

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Heridas de una guerra que en León nunca existió PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Emilio Silva Barreda   
Martes, 21 de Agosto de 2018 03:26

En la Tribuna de opinión De qué memoria histórica estamos hablando, publicado el pasado 11 de agosto, por Francisco J. López, el autor repite términos como conflicto bélico, Guerra Civil… omitiendo que el 18 de julio se llevó a cabo un golpe de Estado, orquestado por algunos mandos del Ejército, con el fin de conquistar el poder político por la fuerza. Se repiten esos términos cuando en León no hubo guerra con trincheras. A menudo se utiliza el discurso de la guerra para ocultar la dictadura, acerca de la que las cunetas leonesas pueden contar muchas cosas a partir del 20 de julio de 1936. En la exposición de sus argumentos afirma que el objetivo de los nietos al rescatar a las personas desaparecidas es generar odio y venganza.

Las exhumaciones de fosas comunes de asesinados por la represión franquista y la lucha contra la impunidad de la dictadura no las inicia «la izquierda cuando toca el poder». Durante décadas nuestros parlamentos, con su diversidad ideológica, han convivido con el silencio de las cunetas, con la enorme tristeza de los familiares y con el relato escolar que ocultaba los crímenes del franquismo. Así pasó el tiempo de silencio hasta que despertó la voz dormida.

Que una persona, con independencia de su ideología, quiera enterrar dignamente a un ser querido es un derecho básico; y que ese deseo sea discutible envilece a la sociedad que lo hace. Que la dictadura honró a los que consideró «sus muertos» e impidió a las familias de sus víctimas hacerlo es un hecho. Que las cunetas están llenas de civiles republicanos que vivieron sus últimos días en territorios en los que en 1936 no hubo una guerra es otro hecho. Que Franco dio pensiones, puestos de trabajo en la administración para toda la vida, becas, reparaciones para familias de religiosos conservadores y todo tipo de reparaciones a los que consideraba suyos, también lo es.

Todas las víctimas de todos los delitos hablan del pasado, de su duro pasado, de su terror y que lo hagan y que reclamen justicia es su derecho, que nada tiene que ver con la venganza. Las del terrorismo, las de la represión franquista o las de la violencia machista merecen que un Estado garantice sus derechos, pero en España no ocurre eso.

Ningún gobierno desde la muerte del dictador Francisco Franco se ha responsabilizado de buscar a las personas desaparecidas en la dictadura. Ningún responsable de decenas de miles de muertes se ha sentado nunca en un banquillo como acusado. Ningún presidente de ningún partido ha hecho públicamente un acto de agradecimiento a los hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura para que regresaran las urnas en las que cupieran papeletas de ideologías muy distintas a las suyas.

El abandono que han sufrido las víctimas de la dictadura debería ser insoportable en una democracia y no lo es porque durante décadas los diferentes gobiernos se han encargado de fabricar ignorancia, de que lo que ocurrió en el campo de concentración de San Marcos no esté en los libros de texto, de que la historia de los civiles cuyos cadáveres fueron escondidos en fosas comunes siga en las cunetas de los programas escolares o que los actos de reconocimiento de la aviación nazi que ocurrieron en la ciudad de León no se relaten en las aulas

Cuando se abrió la fosa de Priaranza del Bierzo, en octubre del año 2000, ya afirmaron algunos columnistas, fabricantes de sustos, que venían los nietos a vengarse. Lo que ha ocurrido, casi dieciocho años después, es que esos nietos han ayudado a miles de personas a ejercer un derecho que el Estado se ha negado a garantizarles. Lo que han hecho es pelear para obtener la verdad, la justicia y la reparación a la que tienen derecho. Quienes estaban de acuerdo con la ignorancia, con lo confortable que ha sido esta democracia para las consecuencias de la dictadura trataron de convertirlos en una amenaza. Primero hablaron de la venganza, cuando lo único que reclaman es justicia. Después afirmaron que querían destruir la historia, como si alguien pudiera regresar al pasado y destruirlo. También se les ha acusado de sembrar odios y crear las condiciones para otro conflicto, cuando lo que han hecho ha sido una labor humanitaria que impidió la dictadura y que la recuperada democracia no ha querido todavía llevar a cabo.

La lucha por la justicia, por los derechos humanos es universal y debe ser garantizada y protegida por los Estados democráticos. A mi abuelo, Emilio Silva Faba, un militante de izquierda republicana que reclamaba una escuela pública para su pueblo, lo asesinó una banda armada que lo detuvo ilegalmente durante unas horas y después lo sacó del ayuntamiento de Villafranca del Bierzo en un camión y cuatro pistoleros de falange lo asesinaron en una cuneta. Hasta ahí su crimen podría ser igual que el de Miguel Ángel Blanco. Pero sus asesinos no se conformaron con el dolor que iba a causar su muerte en su familia y el impacto que iba a tener social y políticamente en la villa. Antes de matarlo le habían esquilmado el almacén de coloniales La Preferida, el negocio familiar. Y después su viuda y sus hijos vivieron durante décadas bajo el poder de sus asesinos, sin posibilidad de llorarlo o nombrarlo públicamente, ni de enterrarlo.

Ese crimen atroz, como tantos otros, nunca ha sido causa de la justicia. Las víctimas de esos asesinatos nunca han recibido un gramo de reparación de ninguno de los gobiernos de la recuperada democracia. Y el movimiento de la memoria histórica ha hecho, con cientos de voluntarios de más de veinte nacionalidades, una labor que le corresponde al Estado que es la defensa y garantía de los Derechos Humanos. Convertir eso en una amenaza, tacharlo de venganza o de propagación de odio no es más que tratar de perpetuar la impunidad de la dictadura. Y no entender que una sociedad sin cunetas repletas de fosas comunes hace nuestra sociedad mejor y nuestra democracia más sólida y profunda.

 

Emilio Silva Barrera es Presidente Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica

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Fuente: Diario de León

 
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