¿Quién motiva el comportamiento fascista del hombre medio tras los atentados terroristas? PDF Imprimir E-mail
Imperio - Las Guerras USA
Escrito por Ramón Pedregal Casanova/UCR   
Viernes, 01 de Septiembre de 2017 05:44

“Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina?. Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.” Bertolt Brech.

Tristemente en estos días los iguales nos alejamos unos de otros. La gran burguesía, la oligarquía, su máximo representante, sonríe ante el gentío que contempla su paso, y una buena parte le silva y levanta carteles acusatorios. Pero él se ríe, parece feliz, porque le habrán dicho y ha podido comprobar que el ideario fascista, tras los actos terroristas, ha atraido a capas de la población antes dormidas, capas que dirigen sus maldiciones, insultos y amenazas, siempre clasistas y racistas, contra los árabes-musulmanes-islamistas.

Las enseñanzas de la República española, las conclusiones de la 2ª Guerra Mundial, sobre la irracionalidad y la barbarie del fascismo o el nazismo se olvidan. De repente afloró, se vió y escuchó el odio hacia el extranjero que viene de Oriente Medio o del norte de África. ¿Qué y cómo se ha almacenado bajo la piel de algunas capas sociales, en gentes que van y vienen cotidianamente a sus quehaceres?. El fracaso y la frustración en su cumplimiento de todos los preceptos que les exige el capitalismo, los ha sentido esa gente hasta en la hora de dormir, y al no ver ninguna alternativa que los arrope socialmente y le habra camino, han ido haciéndose permeables a la pulsión regresiva y el lenguaje del fascismo. El ideario fascista encuentra acomodo y esta haciendo su nido entre la población española a cuenta de los últimos sucesos terroristas. Hay además una causa que acompaña a esa franja social en su vida vacía, no tiene ningún referente ético, crìtico y superador, y se cree lo que los empresarios de la información mandan administrar una hora tras otra por todas sus canalizaciones: el ideario de la tergiversación metido en la propaganda, repetida como les mandaba Goebbels.

El gobierno y las empresas partidarias, empresas que comparten objetivos principales como cimentar y garantizar por ley el modelo explotador, forman parte de la industria propagandistica, defienden el gran capital, lo alientan para vivir igual. En su resistencia a la transformación social, han conseguido que una parte de la sociedad se sumerja en enredadera absurda de su existencia.

Los canales de distribución de esa propaganda, a los que llaman medios de prensa, filtran con lenguaje adecuado a sus grupos de acólitos, el ideario básico del sistema bajo el que la mayoría es explotada. Cada pesebre político capitalista hace lo posible porque sus escuchantes o lectores interioricen la fe en ellos y en el sistema que defienden, y la fe no admite dudas, no admite el raciocinio, no admite el pensamiento humano, la fe es creencia.

Conforme pregoneros y voceros consiguen expulsar de las mentes los conceptos de clase trabajadora, van introduciendo allí creencias primitivas y salvajes, que se sintetizan el la frase “el hombre es un lobo para el hombre”, las más anticivilizatorias, las que más rebajan la esencia humana. De hecho el sentido transformador, crítico y de igualdad desaparece o decrece, deja de existir la ética, la concepción de los Derechos Humanos más elementales como Derechos irrenunciables, desaparece la defensa de la justicia e igualdad sociales al desvincularselas del acontecer, se defiende o se excusa a los más dañinos, corruptos y represores implicados en el chantaje del capitalismo: esa siembra genera el odio de las capas adormecidas, acríticas, a quien no acepte la desigualdad.

El “divide y vencerás” ha sido el lema del gran capital siempre, y aquí, en España, en las últimas fechas, ha acelerado su motor del lenguaje en los discursos, y consiguen producir ese efecto sobre las razas y las nacionalidades. La gran burguesía tiene a sus servidores, los pregoneros del papel, de las hondas, de la pantalla, y los voceros de las empresas partidarias o partidistas afines, muy entrenados en lo que se refiere a la intervención sobre la clase trabajadora. Con el lenguaje tergiversador trabajan a diario para conseguir que el conjunto social asuma que debe cuidarse de los demás, de los otros, de los diferentes en cualquier aspecto, y lo acompañan con el ensalce, la reverencia y la asepsia ante los gerentes del gran capital: defienden, disimulan o justifican el modelo de vida de sus amos, los próximos e imperialistas, como ejemplo de democracia. Puede recordarse lo dicho por el sirviente de Enrique de Trastámara después de sujetar al hermano de éste para que le apuñalase: “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”, quien ordena sus pagos. En esos medios de propaganda se moraliza sobre las leyes que el capital al que sirven ha mandado hacer, meten miedo a los indefensos e introducen la idea de que quien calla y cumple sus condiciones no será molestado.

Esa meticulosa labor cotidiana destruye los cimientos de la clase trabajadora y mina la confíanza en ella misma, hace que se desvalorice, borre en sí misma su fuerza, se odie, y por contra se llene de envídias, admiraciones y sueños de las mezquindades de los amos: así le es fácil olvidarse de su condición, escupir delante de otros como él, en tu presencia, el peor insulto, el peor deseo para quien le dice que somos iguales sin importar el color, la ropa, el idioma o la nacionalidad, odiar a quien piensa que el beneficio de la mayoría es mejor que la avaricia individual, es el el odio clasista, es el odio racista, es el fascismo.

Hermann Broch en su libro “Hugenan o el realismo” en el capítulo que titula “Degradación de los valores” se pregunta: “Esta vida desfigurada ¿tiene todavía realidad?. Y en esta hipertrofica realidad, ¿tiene vida aún?.

… Y esta época ya no parece capaz de alcanzar mayor grado de ilógica, de antilógica: es como si la monstruosa realidad de la guerra hubiera abolido la realidad del mundo.

¿cómo puede el indivíduo cuya ideología estaría orientada en otras circunstancias hacia otras cosas, comprender y conformarse con la ideología y la realidad de la muerte?. … Podría alegarse que el hombre medio, cuya vida transcurre entre la comida y la cama, no posee en absoluto ideología alguna y que por ello es muy fácil ganarlo para la ideología del odio … ¿Indiferentes al sufrimiento ajeno?, ¿con la misma indiferencia que permite a un ciudadano cualquiera dormir tranquilo mientras en la cárcel alguien cae bajo la guillotina o sufre garrote vil?, ¿con aquella indiferencia que, un poco más extensiva, permite a la gente que permanece en sus casas no inquietarse lo más mínimo mientras otros miles cuelgan de las alambradas?. Ciertamente es la misma indiferencia y, sin embargo, va más allá aún, ... de lo que aquí se trata es de la unión del verdugo y la víctima en un sólo individuo.”

Estamos hablando de la construcción del fascismo, de cómo lo hace el sistema capitalista en sociedades como la nuestra, sin apenas organizaciones de clase, sin objetivos de clase a corto, medio o largo plazo, sin horizontes hacia los que la clase obrera unida dirija sus pasos, sin tácticas ni estrategias, sociedades del “mundo feliz” que imaginaba Huxley.

La población que en estos días de atentados terroristas ha asimilado el lenguaje y los postulados fascistas, no ha sido advertida, ninguno de los medios de propaganda del gran capital le ha querido recordar el terror causado por los servicios secretos del gran capital, busque en internet la Red Gladio, organización de la OTAN que cometía atentados en Europa con el fin de alentar el fascismo y frenar a la izquierda; nadie les ha recordado los autoatentados o de bandera falsa como el que causó la muerte del embajador de EEUU en Libia en 1912 para justificar los bombardeos, la destrucción del país y el magnicidio de su presidente atacándolo con un ejército mercenario de tierra pagado por el gran capital estadounidense, israelí y europeo aliado en la OTAN; nadie les ha recordado los actos de terror en ciudades europeas en que se han descubierto vínculos con los servicios secretos sionistas, el Mossad, y han cortado todas las investigaciones; nadie les ha recordado las declaraciones de Hilary Clinton, de Obama, de John Kerry secretario de Estado, de varios generales del régimen estadounidense afirmando que ellos son los creadores, los financiadores, los entrenadores, del grupo terrorista Al-qaeda, la mentira del ataque con bombas de gas venenoso sobre Ghouta para luego bombardear Siria, … la implicación de quienes hacen desaparecer de internet esa información, de quienes se lo callan o lo tergiversan diariamente es parte del crimen que comete el imperio surgido de la 2ª Guerra Mundial, y son parte de su fuerza atacante que aspira a neocolonizar los países petroleros que los imperios europeos debieron avandonar en el siglo XX.

Ninguno de esos medios de propaganda que machaca las mentes de las poblaciones hora tras hora ha recordado a “el hombre medio, cuya vida transcurre entre la comida y la cama, (y) no posee en absoluto ideología alguna y que por ello es muy fácil ganarlo para la ideología del odio …” nadie le ha recordado el genocidio que el gran capital, de las armas, del petróleo, del mundo financiero bancario, ha causado sólo en Irak más de 1 millón y medio de muertos, millones de heridos y millones de refugiados, a partir de las mentiras del Trio de las Azores, Bush, Aznar y Blair, con la colaboración de Durao Barroso, jefe de Goldman Sachs, ese emporio capitalista que puso los cimientos de la crisis del capitalismo para las clases trabajadoras, primer ministro de Portugal de 2002 a 2004, y también presidente de la Comisión Europea de 2004 a 2014, como vemos, un estafador de la mayor altura capitalista junto a los empleados del crimen internacional. El personaje forma parte de la empresa partidaria y negocio del gran capital que se hace llamar Partido Socialdemócrata, y sus socios de las Azores formaban parte del negocio empresarial llamado Partido Republicano de EEUU, Partido Laborista de Inglaterra y Partido Popular de España. ¿Puede una empresa capitalista enriquecerse con la preparación de atentados, la venta de armas, la guerra, el robo de riquezas a otros pueblos, los golpes de Estado, los cambios de gobiernos, el odio, ...?: lo estamos viendo, el gobierno y el jefe del Estado español se ocupan de la venta de armas a Arabia Saudi, Estado medieval que lleva a cabo la guerra contra Yemen, y lo hace junro a EEEUU y los mismos aliados, venta de armas que según el Derecho Internacional y el mismo Derecho español es ilegal.

Un ejemplo de esa parte de la realidad que toca al terrorismo: John Bellamy Foster en su libro “La gran crisis financiera”, editato por Fondo de Cultura Económica, descubre lo siguiente: “Uno de los mercados de futuros más curiosos fue creado en 2003 por el Departamento de Defensa de EEUU junto con una compañía privada, tomando posiciones sobre las posibilidades de que ocurrieran atentados y ataques terroristas. Como dijo el lider de la minoría del Senado, Tom Dascle, senador demócrata por Dakota del Sur, durante una sesión: No podía creer que realmente asignáramos 8 millones de dólares a crear un sitio web que animara a los inversores a tomar posiciones con futuros sobre ataques terroristas y atentados al público (…). No es posible que alguien pueda proponer en serio que comerciemos con la muerte (…). ¿Cuánto tardaremos en ver a los operadores invertir de manera que provoquen el resultado deseado?.”

Sí, comercian con la muerte a todas horas, juegan con ella en la bolsa internacional, tienen fábricas de armas, las venden, incentivan atentados, provocan guerras. Por eso ninguno de sus medios de difusión propagandista dice que el imperio se mantiene con las guerras que crea, el 60% de su industria esta relacionada, de una u otra manera, con la muerte, necesita las guerras para que en todas partes se consuma su producción.

Nadie ha recordado a “el hombre medio, cuya vida transcurre entre la comida y la cama, (y) no posee en absoluto ideología alguna y que por ello es muy fácil ganarlo para la ideología del odio …” la desestabilización y la guerra que los regímenes de EEUU e Israel, el primer y el cuarto fabricantes de armas del mundo, respaldados por los gobiernos inglés, francés, español y otros europeos han llevado a Siria mediante la venta de armas y la contratación de un ejército de tierra que han formado de criminales, haciéndo toda la propaganda para que se les confunda con los árabes, con los musulmanes y con islamistas, y a todos ellos con lo que entre nosotros es la extrema derecha, por eso los asesinos se llevan tan bien con los sionistas, contratados y conducidos por sus empresas desde cualquier parte del mundo -hay un número importante de ellos que son europeos-, sobre el terreno los han alimentado, los han financiado, los han armado, los handefendído con su aviación, los llevan a sus hospitales y los ponen en el frente de nuevo cuando sanan: y se llevaban, aún se llevan, el petróleo de los territorios que ese ejército conquistaba, además de mantenerles sus cuentas financieras abiertas en los países que les han alimentado; nadie ha recordado a “el hombre medio” nada, pero sus operadores en los canales de difusión propagandística Sí se han ocupado y mucho de utilizar el arma del lenguaje contra los que en su día se sacudieron el estigma de la colonización europea. Entonces, esos mismos ¿no van a ser capaces de engañar a sus propios pueblos en las actuales circunstancias tan favorecidas por sus intereses?, ¿no es esa su práctica política para conseguir el conformismo y el miedo?. Las capas de población que han repetido las frases fascistas culpando a sus iguales del norte de África y Oriente Medio no han sido capaces de pensar, ni han tenido consejero ninguno que les diga que los sirios, los iraquies, los libios, los pueblos árabes en general, esos que se han visto sometidos al terror de los ejércitos mercenarios amamantados por el gran capital, esos, … no han invadido España, la península ibérica, no han bombardeado las ciudades y pueblos, no han sido los causantes de los asesinatos cometidos, no han robado las riquezas de esta tierra, no han destruido ciudades enteras, hospitales, casas, carreteras, escuelas, no han ocupado y expulsado a millones de sus habitantes, no han robado aquí, en España, el dinero público y se lo han dado a la oligarquía monarcal y banquera que mandan en el gobierno, que invierten en fabricar y vender armamento, que los pueblos árabes no han recortado, aquí en España, las inversiones sociales, no han robado, aquí en España, el dinero de la caja de los y las pensionistas, no han echado, aquí en España, a nadie de su casa por no poder pagar un recibo, no han extendido, aquí en España, la pobreza hasta alcanzar a más del 30% , no han dejado, aquí en España, a más del 60% de los jóvenes en el paro, no han introducido, aquí en España, los contratos basura y su sistema de relaciones laborales de esclavo, no han dejado, aquí en España, que la gente pueda instalar placas solares para así seguir pagando a sus eléctricas, no han privatizado -robado- las empresas públicas, patrimonio de todos, no mantienen por encima de las leyes europeas las diferencias salariales entre hombres y mujeres -en torno al 25%- , … No, no han sido los pueblos árabes, ni los gobiernos de los países mencionados, los que nos han hecho semejante daño, han sido los grandes capitalistas, los que hacen negocio con las ventas de armas y las guerras, nada comparable con lo que los ejércitos de tales ladrones, los que conforman el imperio, les ha hecho a ellos, y sin embargo a “el hombre medio” sí le han llenado su pobre cabeza de racismo, de deseos de matar, de odio.

Pero, mientras ese grupo central de la gente sea esclavo de la forma de pensar de los dueños del sistema capitalista, ese grupo tan numeroso seguirá sus dictados, hará lo que los dueños del sistema capitalista quieran; y cuando las manifestaciones más repugnantes de la crisis capitalista les puede descubrir y poner a la opinión general en contra y en la calle, ordenarán una actividad cuyo resultado dirija la cabeza de la gente a la creencia de que hay un enemigo exterior al que debe hacer frente la sociedad: fe en contra de raciocinio, fe en contra de la crítica sustentada en pruebas, fe para causar distanciamiento con respecto a los pueblos a los que han causado la mayor matanza del siglo XXI. El capitalismo resulta ser el productor de la ideología del odio per se.

Así han conseguido en estos días sembrar el fascismo en algunos sectores de la sociedad, los más débiles, “ el hombre medio cuya vida transcurre entre la comida y la cama”, y se han aprovechado de su falta de raciocinio, de sentido crítico, de conciencia social, de la mente amodorrada que le ha labrado con sus empleados de la canalización propagandística, se han aprovechado de su analfabetismo político. De no conseguir levantar la organización que ponga la vista en el proyecto social antiimperialista, en el empeño de igualdad para que haya justicia social, en la necesidad de transformación del mundo capitalista y el ideario que como la lluvia nos echan hora tras hora diaria, no se cambiará fe por raciocinio, y pagaremos las consecuencias de tanta difusión del odio.

Cerramos con las palabras del gran Bertolt Brech: “El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

Ramón Pedregal Casanova, sus dos últimos libros son “Gaza 51 días” y “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”. Los anteriores son: “Dietario de Crisis”, “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.