La monarquía y la democracia Imprimir
III República - III República
Escrito por Col·lectiu germinal   
Lunes, 22 de Octubre de 2018 05:34

No se requiere ser de izquierdas y/o progresista para asumir y defender el derecho fundamental a la igualdad. La igualdad, piedra angular de los estados democráticos desde las revoluciones francesa y americana, lo es también de la Constitución Española de 1978 que, en su articulo 14, proclama que "todos los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia persona o social". Igualdad que es un valor superior del ordenamiento jurídico junto con la libertad, la justicia y el pluralismo político.

Frente a dicho derecho fundamental se alza la restauración de la monarquía hereditaria y machista –puesto que prevalece el varón sobre la mujer–, regulada en los artículos 57 y siguientes de la Constitución española.

? Se nos objetará que la monarquía fue aceptada por los españoles en el referéndum constitucional de 1978, cierto, pero baste recordar "la pistola en la sien" que los militares franquistas impusieron a los parlamentarios de 1977; sin embargo ya han transcurrido los años suficientes para que el estado adquiera plena mayoría democrática aboliendo prebendas hereditarias que niegan la igualdad ante la ley de todos y todas. La Constitución de 1978 no dio opción a elegir: o bien sistema parlamentario con monarquía incluida o bien seguir con las leyes de la dictadura.
Sólo a los más ilusos pueden haber sorprendido las recientes revelaciones sobre los manejos y corruptelas que se tejieron desde la Casa Real. La dinastía de los borbones tiene una larga trayectoria de abusos y arrogancia.

Algunos creerán que la monarquía de 1978 se vio libre de tales tradiciones, pero al margen de la consideración principal de que la monarquía fue restaurada por Franco y legitimada por el referéndum de 1966, en plena dictadura, la figura del "rey campechano" ha saltado por los aires acosada por múltiples escándalos que exigirían como mínimo una investigación parlamentaria así como una interpretación de la inviolabilidad real que se atuviera estrictamente a las funciones que son propias del rey, que es para lo que fue creada tal institución jurídica, y no extensible a cualquier otra conducta necesariamente sometida al derecho penal común.

El nuevo rey no podrá rehacer la mancha hereditaria de los borbones, entre otras cosas porque Felipe VI ya ha revelado la profunda imbricación de la monarquía con lo más retrógrado del nacionalismo español, renunciando por tanto a la cantinela de "rey de todos los españoles". En efecto, Felipe de Borbón compareció el 4 de octubre de 2017 para condenar a Catalunya y mofarse de sus instituciones representativas. No actuó solamente como portavoz del Gobierno del PP de entonces, también habló en tono amenazante y dio legitimidad a las manifestaciones del peor españolismo filofascista que hemos visto desde el fin del franquismo. Pero es que, además, y tal como ha puesto de manifiesto el constitucionalista Pérez Royo, "una magistratura hereditaria no puede intervenir en un conflicto en el que únicamente pueden participar órganos constitucionales que tengan legitimidad democrática, porque son los únicos que son portadores del poder del Estado".

Una vez que el rey Felipe VI bajó a la arena política, pues se decantó por una parte de los españoles y condenó a otra, la institución monárquica ha perdido la única coartada razonable para su permanencia: la neutralidad. El debate sobre la monarquía debe abrirse sin miedo y finalizar de la única forma democrática posible, esto es, en un referéndum en el que los españoles puedan manifestar su preferencia sobre república o monarquía.

 

(*) El Col·lectiu Germinal esta integrado por personas de trayectoria vital y profesional diversas, decididas a plantear, desde una perspectiva de izquierdas, debates y propuestas sobre temas de actualidad con trascendencia social. Lo forman: Francisco Cervera Fonfría, Ramón Molina de Dios, Catalina Moragues Vidal, Andrés Moreno Aguilar y Ignasi Ribas Garau.